(Retocado el 6 de mayo de 2016)
A propósito de aquel “sorella morte” con el que
Francisco de Asís se refería a la muerte, leo en la novela Il fantasma di Mozart de Laura Mancinelli (1986, Einaudi) las
siguientes palabras: “E se uno invece sa che con la morte finisce tutto, la
persona si spegne, non c’è piú? se uno non crede che un’anima separata
sopravviva? se uno sa che colui che è morto mancherà per sempre?” (p. 72). A la creencia
o a la fe del fraile de Asís opone el personaje el saber
del moderno, nuestro saber de modernos: “Y si uno en cambio sabe que con la
muerte acaba todo...” Qué tontos los frailes medievales, que no sabían. Tal
vez. Pero ¿cómo puede uno saber que con la muerte acaba todo? ¿Qué es eso de que con
la muerte acaba todo? Por lo pronto, que en ella no hay saber alguno. Desde
fuera de ella no sabemos nada de la muerte, y desde dentro, si es verdad que
con ella acaba todo, aún sabemos menos. Luego o no es verdad que con la muerte acabe todo, o no podemos saber nada de ella, ni siquiera que con ella acabe todo. Si pensamos lo contrario somos aún
más tontos que los frailes medievales.
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