viernes, 30 de diciembre de 2016

(Amdp.) Dos cuasipecios a propósito de la Tierra y el Sol.

Definiciones de “día”. La de María Moliner –“espacio de tiempo que tarda el Sol en dar una vuelta completa alrededor de la Tierra”– era fiel a la lengua y a su mundo, que es el de la experiencia común y corriente. La de Casares, en cambio, –“tiempo que el Sol emplea en dar aparentemente una vuelta alrededor de la Tierra”– buscaba una componenda con el mundo de la ciencia. Pero la de la edición que del Moliner hicieron a su gusto los editores –“espacio de tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta sobre su eje”– no es ya componenda, sino pura y simple rendición del mundo de la lengua al de la ciencia. Como si, en cuanto el astrónomo sale de su observatorio, no tuviera, también él, que caminar sobre una tierra quieta, por encima de la cual se mueve el sol, como si no viera con sus propios ojos, también él, cómo el sol se oculta tras el horizonte. Como si ahora tuviéramos todos que adoptar, en la calle o en nuestras casas, el punto de vista, especializado y retorcido, que adopta el científico en su laboratorio. Una mentecatez, cualidad de mentecato, dando a esa palabra su sentido etimológico de mente captus, “tomado o capturado en cuanto a la mente”.
Ese carácter mentecato de cierta definición contenida en un prestigioso diccionario nos recuerda la interpretación que Felipe Martínez Marzoa hizo del concepto marxiano de ideología. En el apartado IX.4 de su libro La filosofía de “El Capital” de Marx leemos lo siguiente:
De acuerdo con todo lo hasta aquí dicho, es precisamente en ese carácter de autoposición como «la verdad» donde reside el carácter ideológico del modo de conocimiento modernamente llamado «científico».
Ideología es, pues, la pretensión de que verdadero es lo científico. Es, entonces, el carácter ideológico de la definición lo que nos aparecía como su mentecatez. Pues el lenguaje corriente, la lengua, única cosa por la que un diccionario de la lengua se ha de regir, no puede estar ya de entrada comprometido con la ideología, es decir, con el Sistema: si así fuera ninguna crítica de la ideología (del Sistema) sería posible.
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Al hilo de lo anterior: Une prof de philo comme il faut. La película L’avenir tiene como protagonista a una profesora de filosofía de bachillerato en Francia, y una profesora que la película presenta como una intelectual que hace honor a su profesión (lee mucho, escribe libros, “s’engage”...). Una película muy alabada por la crítica. Pues bien: tanto más valor de síntoma podremos dar a la obviedad con la que sus guionistas no encuentran nada que objetar en la ocurrencia de hacer que toda una intelectual, toda una “prof de philo” como es debido, pueda, dando clase a sus alumnos, poner como ejemplo de falsedad largo tiempo tenida por verdad el decir que el Sol gira alrededor de la Tierra. Si todos sabemos que la Tierra gira alrededor del Sol, si todos sabemos que un obvio ejemplo de falsedad largo tiempo tenida por verdad es eso de que el Sol gira alrededor de la Tierra, ¿cómo no va a poder la profesora de filosofía ponerlo como ejemplo de eso mismo? Los guionistas no han tomado suficientemente en cuenta algo que figura consignado en uno de los documentos fundacionales de la filosofía: Platón lo pone en boca de Sócrates en la especie de autobiografía intelectual que  incluye  en el “Fedón” (96c): Una de las primeras cosas que en ella encontramos es la declaración ἀπέμαθον, “desaprendí”: el filósofo se caracteriza sobre todo porque es capaz de desaprender lo que todos sabemos, o creemos saber. Y así, la declaración de la “prof de philo” ante sus alumnos dista mucho de ser filosófica: es, al contrario, ideológica, incluso mentecata.

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