Definiciones
de “día”. La de María Moliner –“espacio
de tiempo que tarda el Sol en dar una vuelta completa alrededor de la Tierra”–
era fiel a la lengua y a su mundo, que es el de la experiencia común y
corriente. La de Casares, en cambio, –“tiempo que el Sol emplea en dar aparentemente una vuelta alrededor de
la Tierra”– buscaba una componenda con el mundo de la ciencia. Pero la de la edición
que del Moliner hicieron a su gusto los editores –“espacio de tiempo que tarda
la Tierra en dar una vuelta sobre su eje”– no es ya componenda, sino pura y simple rendición
del mundo de la lengua al de la ciencia. Como si, en cuanto el astrónomo sale
de su observatorio, no tuviera, también él, que caminar sobre una tierra
quieta, por encima de la cual se mueve el sol, como si no viera con sus propios
ojos, también él, cómo el sol se oculta tras el horizonte. Como si ahora
tuviéramos todos que adoptar, en la calle o en nuestras casas, el punto de
vista, especializado y retorcido, que adopta el científico en su laboratorio. Una
mentecatez, cualidad de mentecato, dando a esa palabra su sentido etimológico
de mente captus, “tomado o capturado
en cuanto a la mente”.
Ese carácter
mentecato de cierta definición contenida en un prestigioso diccionario nos
recuerda la interpretación que Felipe Martínez Marzoa hizo del concepto marxiano
de ideología. En el apartado IX.4 de su libro La filosofía de “El Capital” de Marx leemos lo siguiente:
De acuerdo con todo lo hasta aquí dicho, es
precisamente en ese carácter de autoposición como «la verdad» donde reside el
carácter ideológico del modo de conocimiento modernamente llamado «científico».
Ideología
es, pues, la pretensión de que verdadero es lo científico. Es, entonces, el carácter
ideológico de la definición lo que nos aparecía como su mentecatez. Pues el
lenguaje corriente, la lengua, única cosa por la que un diccionario de la
lengua se ha de regir, no puede estar ya de entrada comprometido con la ideología,
es decir, con el Sistema: si así fuera ninguna crítica de la ideología (del
Sistema) sería posible.
*
Al hilo de lo anterior: Une
prof de philo comme il faut. La
película L’avenir tiene como
protagonista a una profesora de filosofía de bachillerato en Francia, y una
profesora que la película presenta como una intelectual que hace honor a su
profesión (lee mucho, escribe libros, “s’engage”...). Una película muy alabada
por la crítica. Pues bien: tanto más valor de síntoma podremos dar a la
obviedad con la que sus guionistas no encuentran nada que objetar en la ocurrencia
de hacer que toda una intelectual, toda una “prof de philo” como es debido, pueda,
dando clase a sus alumnos, poner como ejemplo de falsedad largo tiempo tenida
por verdad el decir que el Sol gira alrededor de la Tierra. Si todos sabemos que la Tierra gira
alrededor del Sol, si todos sabemos
que un obvio ejemplo de falsedad largo tiempo tenida por verdad es eso de que
el Sol gira alrededor de la Tierra, ¿cómo no va a poder la profesora de
filosofía ponerlo como ejemplo de eso mismo? Los guionistas no han tomado
suficientemente en cuenta algo que figura consignado en uno de los documentos fundacionales
de la filosofía: Platón lo pone en boca de Sócrates en la especie de
autobiografía intelectual que incluye en el “Fedón” (96c): Una de las primeras
cosas que en ella encontramos es la declaración ἀπέμαθον, “desaprendí”: el filósofo se caracteriza sobre todo porque es capaz
de desaprender lo que todos sabemos,
o creemos saber. Y así, la declaración de la “prof de philo” ante sus alumnos
dista mucho de ser filosófica: es, al contrario, ideológica, incluso mentecata.
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