Dijo,
pues, Antifonte que decía Pitodoro que llegaron una vez para las Grandes
Panateneas (127b) Zenón y Parménides. Que Parménides, pues, era ya de
avanzada edad[1], muy canoso, de noble y
hermosa apariencia, de unos sesentaycinco años; y Zenón era entonces de cerca
de cuarenta, alto y bien parecido, y se decía que había llegado a ser
mancebillo de Parménides. Se hospedaron, dijo, en casa de (127c) Pitodoro,
fuera de la muralla, en el Cerámico, y hasta allí llegaron Sócrates y otros muchos con él, deseosos de
oir el escrito de Zenón, pues entonces habría sido por vez primera introducido
por ellos. Sócrates era entonces muy joven[2].
Conque a éstos se lo leyó Zenón mismo, pero Parménides estaba entonces fuera. Y
era ya muy poco lo que de los decires quedaba por leer, decía Pitodoro[3],
cuando (127d) de fuera llegaron él mismo y con él Parménides y Aristóteles, el que
llegó a ser de los Treinta, y todavía oyeron un poco del escrito. No fue por
cierto su caso, que ya antes había oído a Zenón.
[1]
Siendo en griego la oración precedente literalmente algo como “Dijo, pues,
Antifonte decir Pitodoro [ac.] que
llegaron una vez...” (en cursiva, construcción de acusativo con infinitivo,
normal con verbos de decir), aquella a la que se refiere esta nota la habríamos
de representar, por la misma convención, como “Parménides [ac.], pues, ser
ya de avanzada edad”, igualmente en construcción de acusativo con infinitivo;
así, el “que” de “que Parménides” ha de situarse, no al nivel del de “que
llegaron”, sino del de “que decía Pitodoro”, como si Antifonte hablara
directamente de lo sucedido cincuenta o sesenta años antes.
[2] Dado
que Sócrates nació en 469 y las Grandes Panateneas tenían lugar cada cuatro
años, puede tratarse de las que se celebraron en 449.
[3]
Literalemente “decía” (éphe), no “decir” (phánai), y “Pitodoro” en nominativo: ahora es Céfalo el que se
refiere directamente al decir de Pitodoro.
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