viernes, 20 de mayo de 2016

(Leng.) A propósito de “todos y todas”

            “Die eine ist geblieben, der andere ist weggegangen”. He mantenido el ejemplo en la lengua en la que me ha surgido porque me interesa poner de manifiesto que son cosas que rebasan las fronteras entre lenguas: Decimos “La una se ha quedado, el otro se ha ido”: “La una ..., el otro ...”, o bien “El uno ..., la otra ...”. ¿Se ve? Lo que precisamente NO decimos, ni en alemán ni en castellano ni seguramente en tagalo ni en guaraní -caso de que también en esas lenguas "uno" y "otro" admitan flexión de género-, es algo como “La una se ha quedado, el uno se ha ido”: al parecer, al decir “la una” ya estaba de algún modo usado un caso de “el uno”, que es el que ha obligado a evitarlo en la continuación y a elegir en su lugar “el otro”. Otro ejemplo en cierto modo a otro nivel: Dice María: “Estoy muy cansada”; responde Juan: “Yo también”. Así hablamos, ¿verdad? Pues bien: repárese en que Juan precisamente NO ha respondido: “Y yo muy cansado”. El razonamiento ha de seguir el mismo patrón que antes: el que lo natural sea que no sólo Ana y Elisa y Mercedes, sino también Juan y Manuel y Fernando respondan ahí “Yo también”, si lo que quieren es decir que están muy cansados, demuestra que al decir María que estaba “muy cansada”, eso ya ha valido como un caso de “muy cansado”. 

Bien, pero ¿cómo se relaciona esto con lo de “todos y todas”?

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