“Die
eine ist geblieben, der andere ist weggegangen”. He mantenido el ejemplo en la
lengua en la que me ha surgido porque me interesa poner de manifiesto que son
cosas que rebasan las fronteras entre lenguas: Decimos “La una se ha quedado,
el otro se ha ido”: “La una ..., el otro ...”, o bien “El uno ..., la otra ...”.
¿Se ve? Lo que precisamente NO decimos, ni en alemán ni en castellano ni
seguramente en tagalo ni en guaraní -caso de que también en esas lenguas "uno" y "otro" admitan flexión de género-, es algo como “La una se ha quedado, el uno
se ha ido”: al parecer, al decir “la una” ya estaba de algún modo usado un caso
de “el uno”, que es el que ha obligado a evitarlo en la continuación y a elegir
en su lugar “el otro”. Otro ejemplo en cierto modo a otro nivel: Dice María: “Estoy
muy cansada”; responde Juan: “Yo también”. Así hablamos, ¿verdad? Pues bien: repárese
en que Juan precisamente NO ha respondido: “Y yo muy cansado”. El razonamiento
ha de seguir el mismo patrón que antes: el que lo natural
sea que no sólo Ana y Elisa y Mercedes, sino también Juan y Manuel y Fernando
respondan ahí “Yo también”, si lo que quieren es decir que están muy cansados, demuestra
que al decir María que estaba “muy cansada”, eso ya ha valido como un caso de “muy
cansado”.
Bien, pero ¿cómo
se relaciona esto con lo de “todos y todas”?
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