El espesor
de lo adventicio
El libro
se titula, por ejemplo, Matemáticas. ESO 1. 1er Ciclo,
y al abrirlo por la primera página nos enteramos por un índice de que no se divide en
partes sino en “bloques”, ni tiene lecciones sino “unidades didácticas” (cuando
había servicio militar obligatorio, cosas así les decían a los novatos los
“abuelos”: “el abuelo no entra: se introduce”, “el abuelo no se duerme: concilia el sueño”). Sin atender a esas
provocaciones pasamos hoja en busca de la primera lección, pero ¿la encontramos?
Parece que no, pues una doble página se desperdicia en el título del primer
“bloque”: Sobre un fondo de diseño a base de motivos deportivos en silueta (un
tenista por aquí, una gimnasta rítmica por allá), coloreado todo él (es un poco
como si estuviéramos en la camiseta de una selección nacional de fútbol), encontramos en letras muy grandes el epígrafe “Números y estadística”. ¿Cómo puede
un epígrafe necesitar doble página? Es que han puesto más cosas: cuatro
recuadros, tres de ellos -con foto a todo color incorporada- sobre tres temas de
historia: “el ábaco”, “las máquinas de cálculo” y “los ordenadores”, y el
cuarto -sin foto pero inclinado- sobre el “sistema de numeración en base 2”.
¿Qué falta hacía todo eso ahí? ¿Se trataba de motivar? ¿O sólo de hinchar el
comienzo del “bloque”? En la página de la derecha aparecen pintadas las puntas
de dos lápices de colores, como metiéndose en ella desde fuera. En resumen:
llevamos ya tres páginas, un cuadro sinóptico, cuatro recuadros, tres fotos y
dos lápices adventicios y aún no hemos entrado en materia. ¿Lo lograremos en la
página siguiente? La cosa promete, porque esa página lleva el epígrafe de la primera
lección: “1 Números naturales y operaciones”. ¡A ver, a ver, por fin vamos a
aprender algo!
Pero no hay caso, que decía
Mafalda: ahora nos salen tres recuadros a color con los epígrafes-monserga
“Recuerda lo que sabes”, “En esta unidad estudiarás” y “Al final, serás capaz
de” (reparen, de paso, en el pringoso tuteo, en la falta
de respeto implicada en instruir al sujeto acerca de su propio futuro), envueltos, los epígrafes-monserga, en otros recuadros, por así decir
particulares suyos, que más bien son salchichas de color más vivo, salchichas con
lo que podemos llamar “efecto de relieve” en color todavía más vivo, y en el
ángulo superior izquierdo de la página un horrendo monigote que debe de ser el
tatuaje, mascota o logotipo que en todo concurso mundial de fútbol es al
parecer imprescindible. ¿Cuándo llegarán las matemáticas? –Pero, ¿de qué nos
extrañamos? ¿No nos habíamos dado cuenta de que estábamos viendo la tele? De
ahí el fondo de diseño, la proliferación de recuadros, colorines y salchichas: es el horror al vacío que cunde por todo lo audiovisual
(cunden el horror y el vacío, pues esencial vacío es lo que la abundancia de materiales de
relleno produce); hay fondo de diseño y colorines por lo mismo
que vídeos en los autocares y hilo musical en los andenes de metro por más
que ninguna de las dos cosas se echen de menos para nada ni en un sitio ni en el otro. Y así como en la
tele, si uno quiere ver una película, le hacen chupar primero veinte minutos de
publicidad, así también aquí para llegar a la lección hay que tragarse primero
los anuncios. ¡Haiga pacencia, que todo llegará! Pero a la manera audiovisual:
bien pringado y revuelto entre la basura.
Lo que
esos libros de verdad enseñan
Antes he tenido que modificar algunos
datos del objeto comentado para no distraer de lo que estaba diciendo. Pues de
hecho lo que en el libro había era, por ejemplo, que en el índice las lecciones
aparecían como “unidades didácticas”, en plural, y las partes como
“bloque”, en singular; que, de los dos epígrafes-monserga que dejaban inacabada una frase para que se completara en cada uno de los elementos de una lista,
uno de ellos aparecía con puntos suspensivos: “Al final serás capaz de...”, el
otro sin ellos: “En esta unidad estudiarás”; muchas veces se utiliza el
signo de puntuación llamado “dos puntos", pero otras para la misma función se escoge una flecha. En esas condiciones, tal vez estará en el aire
que ese libro vaya a enseñar matemáticas: de lo que no cabe duda es de que está
ya enseñando algo muy concreto: el descuido, la negligencia, la desgana.
Si,
tratando de entender mejor el fenómeno, leemos la lista encabezada por ese “Al
final, serás capaz de...”, nos encontramos con que, entre otras capacidades, se
nos citan las siguientes: “adquirir un método de resolución de problemas y
actuar con confianza y perseverancia en la búsqueda de soluciones”, “adquirir
el hábito de presentar de manera clara y ordenada el proceso de resolución de
un problema o cálculo numérico”. ¿Qué le resulta a uno si todavía recuerda que esas frases tienen que completar lo de “Al final serás capaz de...”? ¿”Serás
capaz de adquirir un método” y “serás capaz de adquirir el hábito...”? ¿Cómo,
si adquirir un método o un hábito es precisamente lo que precede al “ser
capaz de”, porque es la adquisición de la capacidad? Al llegar a la mitad de
los enunciados los autores se han olvidado ya del principio. Del mismo modo,
cuando en otro elemento de la lista escriben “...interpretar y utilizar la
notación de las potencias, así como operar con potencias”, ha bastado la
secuencia “así como operar con” para que hayan olvidado que la palabra
“potencias” la tenían al alcance de un pronombre, y se crean obligados a
repetirla. Hay en esa lista, pues, hay en todo el libro, algo así como falta de
memoria, falta de esa mínima y elemental memoria que continuamente ponemos en
función cuando hablamos, escribimos o leemos. Hay amnesia, lenguaje amnésico. Y
en ese apartado hay que contar también la suposición de que “interpretar y
utilizar la notación de las potencias” y “operar con potencias” hasta tal
punto sean cosas distintas que entre sí admitan un “así como”: no es cuestión de
mera gramática, es incapacidad de verles a las cosas la conexión, la razón, el hilo que
les da sentido. Hay ahí toda una enseñanza de la desmemoria, del caos. De eso, no de
otra cosa, es de lo que el alumno al final será capaz. Pero, ¿qué podíamos
esperar de unos libros que se proponían como modelo lo audiovisual y venían a
ser lo mismo que la tele?
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