miércoles, 21 de septiembre de 2016

(Leng./A modo de pecio) De ortografías y bustos parlantes

Leo en el menú del bar de la esquina: “Ensalada mista”. ¿Falta de ortografía? Puede ser, pero hay otra cosa más interesante: Si “mixta” se dijera como creen periodistas y políticos, ¿cómo iba nadie a escribir “mista”? Si el camarero del bar de la esquina ha escrito “mista” es, obviamente, porque él así lo dice. Es decir: porque él así lo oye, así oye la palabra. Lo mismo que yo, por otra parte. Y al parecer no somos los únicos: Muchos indicios abonan que una equis ante oclusiva representa el fonema /s/. Así, en un discurso de Azaña pronunciado y publicado en Alcalá de Henares encuentro la grafía “expléndido”: errata o lapsus, por supuesto, pero ¿cómo explicarla? Al que en ella incurrió no se le habría podido escapar tal cosa si muchas otras palabras que escribimos con equis (“exponer”, “expreso”, “explosión”...) no estuvieran fonológicamente en el mismo caso que “espléndido”: empezar por la secuencia fonémica “esp”. Ya en el Siglo de Oro escribían “estraño” (que, aunque la lengua entonces dicen que era otra, no es de creer que, operado el paso de xt a st, fuera luego la evolución del habla a retornar a una fase que ya había abandonado). Todo lo cual apunta a que lo que con la ortografía académica escribimos xpxtxc representa las secuencias fonémicas spstsk (o ): “esportar”, “estraordinario”, “escusa”, “escelente”). Si nos empeñamos en hablar como se escribe, nos pasará lo que a aquel busto parlante televisivo cuando soltó (me lo invento ahora, pero seguro que algo así ha pasado alguna vez): “¡Hay que eKsportar la eKstraordinaria eKscusa eKsta!”

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