Es sabido que en Platón detalles aparentemente
casuales al comienzo de los diálogos suelen apuntar a algo esencial en ellos.
Pues bien: Ya la mención ἐκείνῃ
τῇ ἡ-μέρᾳ ("aquel día") en la primera línea del “Fedón”
supone hacer presente el intervalo entre “aquel día” y el día en curso (que no
es necesario mencionar pues está ya en la propia situación); no pasarán seis
líneas de las ediciones usuales sin que se nos mencionen viajes de Fliunte a
Atenas, y enseguida de Atenas a Fliunte, y así, jugando con no más de nueve
distancias o intervalos, llegarán a hacerse en la conversación inicial dieciséis o diecisiete referencias a intervalos o a transposición de distancias[1]. Se
tratará aquí de interpretar esa serie de referencias a distancias con la que se
abre el “Fedón”. A ese fin será relevante observar lo siguiente: 1) La última
de las referencias lo es a una de las nociones centrales del diálogo: la muerte
como viaje de “aquí” al Hades. 2) En el pasaje al que esa última referencia
pertenece, Fedón describe su reacción ante la peculiar presencia de Sócrates
aquel día (58e1-59b1: lo llamaré pasaje A), lo cual debe ponerse en relación
con que, en un segundo pasaje, se las arregla para que nosotros mismos, los
lectores, nos veamos por fin ante Sócrates[2]
(60a9-c7: pasaje B). Pero es que además, 3) funciona un sutil andamiaje
dramático-narrativo mediante el que se hace corresponder al pasaje A el pasaje
B, y 4) entre los dos pasajes son constatables un idéntico “tema” (placer y dolor), una idéntica actitud (θαυμάζειν, la admiración) y parecido abandono del plano de lo constatable, así
como coincidencias verbales que rebasan lo motivado por esas identidades, y en
definitiva una idéntica composición, todo lo cual refuerza la impresión, ya
sugerida por la observación 2, de que se pretende que el pasaje B quede como
“la verdad” del A (y con él, tal vez, de toda la serie de referencias).
Pues bien: el que la inicial serie de referencias a
distancias sea una señal pretendida por la propia composición del diálogo sólo
podrá demostrarse, entonces, si en el pasaje B hallamos distancia y esa
distancia que hallamos es filosóficamente relevante y se halla en conexión con
las nociones centrales del diálogo. Sostendré 1) que una tal distancia es la
actitud de Sócrates al estar en donde está (en donde en cada caso esté) como
viniendo de lejos, filosófica actitud que quizá podemos designar como θεωρία, y 2) que la propia composición del diálogo nos
señala al modo como esa actitud de Sócrates se relaciona con su actitud ante la
muerte.
*
[1] 57a1-2 (ἐκείνῃ τῇ ἡμέρᾳ),
57a7-8, 57a8 (χρόνου συχνοῦ), 57a8-b1, 58a4-5, 58a8, 58a11 (ποτέ), 58a11 (εἰς
Κρήτην), 58b3 (εἰς
Δῆλον), 58b3 (καὶ νῦν ἔτι ἐξ ἐκείνου), 58b5, 58b7 (εἰς Δῆλον), 58b7 (καὶ πάλιν δεῦρο), 58b8, 58c4 (πολὺς χρόνος), 58c5 (ὁ μεταξὺ τῆς δίκης τε καὶ τοῦ θανάτου), 58e5-59a1, siempre
con la numeración de líneas de la moderna edición de OCT, la de Duke, Hicken,
Nicoll, Robinson y Strachan.
[2] Cf. la
ponencia de Lidia Palumbo al congreso de la IPS en Brasilia, 2016.
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